Levantemos Europa

“Deseo hablarles hoy sobre la tragedia de Europa. Este noble continente, que abarca las regiones más privilegiadas y cultivadas de la tierra, que disfruta de un clima templado y uniforme, es la cuna de todas las razas originarias del mundo. Es la cuna de la fe y la ética cristiana. Es el origen de casi todas las culturas, artes, filosofía y ciencias, tanto de los tiempos modernos como de los antiguos. Si Europa se uniera, compartiendo su herencia común, la felicidad, prosperidad y la gloria que disfruta rían sus tres o cuatrocientos millones de habitantes no tendría límites.

A pesar de todo, aún hay un remedio que si se adoptara de una manera general y espontánea, podría cambiar todo el panorama como por ensalmo, y en pocos años podría convertir a Europa, o a la mayor parte de ella, en algo tan libre y feliz como es Suiza hoy en día. ¿Cuál es ese eficaz remedio? Es volver a crear la familia europea, o al menos todo lo que se pueda de ella, y dotarla de una estructura bajo la cual pueda vivir en paz, seguridad y libertad. Tenemos que construir una especia de Estados Unidos de Europa, y sólo de esta manera cientos de millones de trabajadores serán capaces de recuperar las sencillas alegrías y esperanzas que hacen que la vida merezca la pena. El proceso es sencillo. Todo lo que se necesita es el propósito de cientos de millones de hombres y mujeres, de hacer el bien en lugar de hacer el mal y obtener como recompensa bendiciones en lugar de maldiciones.

Por eso os digo ¡Levantemos Europa!”

W. Churchill en Zurich 1946

 

Hace 65 años, W. Churchill, hizo un discurso, al terminar la segunda guerra mundial, en la que evocaba la creación de una Europa unida y próspera, que dejara atrás el enfrentamiento entre las distintas naciones y que diera un paso para crear un bloque común capaz de competir con las grandes potencias. He querido rescatar una parte de su discurso, que bien podría ser hoy en día un discurso de un líder que desafortunadamente hoy Europa no tiene.

Qué frágil es la memoria histórica. Acaso Europa no se ha levantado de algo tan dantesco y terrorífico como son dos guerras mundiales? Europa debería recuperar el espíritu de Churchill, y los líderes políticos olvidarse del electoralismo barato y tener sentido de estado, estado europeo. No es hora de reproches ni de buscar culpables. La crisis es muy grave en Europa y no hace falta hablar más, es hora de actuar.

Causas de la crisis

Hemos venido explicando las causas de la crisis, en diferentes artículos sin embargo podríamos enumerar los principales motivos causantes de la crisis de deuda en Europa, especialmente provocada po los famosos PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España):

– La errónea política monetaria del BCE.

– El endeudamiento y derroche de los recursos públicos.

– Que los acreedores han permitido el derroche y endeudamiento prestando dinero a los gobiernos sin evaluar debidamente los riesgos asociados.

– No ser capaces de haber creado en la bonanza económica economías productivas ni un sistema educativo competitivo y si una economía especulativa basada en el dinero fácil, la especulación y la ulterior destrucción de valor.

– No saber tomar decisiones proactivas para dar respuesta a la crisis y actuar de forma reactiva en función de los mercados desde 2008, fomentando así el contagio a toda Europa.

Efectos de la crisis

Todo ello ha derivado a un círculo vicioso que provoca ralentización económica y austeridad, que son deflacionarios. La deflación, es el principal amigo de la deuda. La deflación logra incrementar el nominal de la deuda. Si debemos 100 y ganamos 100 en un año, nuestra deuda es un año nuestro beneficio anual. Si la deflación, afecta a los precios y salarios, hará que en lugar de 100 ganemos por ejemplo 50, entonces deberíamos el doble de lo que ganamos en un año.

Además, a parte de la incorrecta decisión de fomentar políticas deflacionarias, afecta al sistema financiero, puesto que la ralentización económica, hace que el estado tenga que incrementar el gasto público, es decir el déficit y por lo tanto la deuda pública. Las consecuencias de incrementar el déficit y la deuda pública como hemos visto, conllevan una rebaja de la calificación crediticia por parte de las agencias de rating lo que provoca cierto pánico en los mercados de deuda y lo que és peor, pérdidas en la cartera de deuda pública de los bancos. La pérdida en la cartera de deuda pública de los bancos, se traslada al balance, con provisiones sobre posibles pérdidas lo que reduce el core capital o nivel de solvencia de las entidades financieras que son obligadas a recapitalizarse. La recapitalización, se logra ampliando capital, o bien reduciendo el activo de su balance, es decir los préstamos a las empresas y consumidores. Ello conlleva más ralentización.

Por ello, podemos decir que las políticas que fomentan la austeridad, no son adecuadas al ser deflacionistas –empeoran el nominal de la deuda- y conllevan un circulo que se retroalimenta.

 

Soluciones

Las soluciones que se han visto más avanzadas hasta la fecha, pasan por incrementar el fondo de estabilidad europeo a 1 billón de euros, recapitalizar la banca europea con 100 mil millones de euros y hacer una quita del 50% a Grecia. La falta de convicción en unas soluciones que se presumían definitivas y la espantada de Papandreu, ha provocado la histeria final en los mercados y ha aniquilado los gobiernos de Papandreu, Berlusconi y en cierto modo Zapatero. Lo peor, es que ahora ya la crisis ha trasladado  a las pequeñas economías de Portugal, Grecia y Irlanda llegando a España, Italia y ahora parece amenazar a Francia.

Por lo tanto, la solución no pasa por la austeridad ni por cargarse el esfuerzo de construir una Europa unida, le Europa que fue construida por nuestros antepasados, la Europa de postguerra, la Europa que tantas vidas y sacrificios costó. Es hora de la humildad, del sacrificio, de la esperanza. Es hora del trabajo, del cambio real, no únicamente cambio de poder político sino trabajar para construir una Europa de Futuro. Hipótesis de abandonar el euro, son contradicciones cortoplacistas, que huyen del esfuerzo y del sacrificio.

El coste de demorar tanto la situación es especialmente caro, pero Europa está ante el reto de construirse de forma definitiva a sí misma.

Las soluciones pasan por el crecimiento y por reformas estructurales a largo plazo que como vengo diciendo, son reformas que tienen que sentar las bases de la unión fiscal europea.

Cualquier medida de reducción del déficit, es decir política de austeridad, será inútil sin políticas de expansión monetaria a corto plazo que estimulen el crecimiento. Los gobiernos tienen que centrarse en recortar el déficit y cambiar la estructura económica de sus estados. La eurozona, tiene que tomar medidas, que fomenten la unión fiscal, tanto como el eurobono como criterios de déficit y deuda pública y una comisión de control europea que tenga como objetivo controlar que los estados miembro cumplan con sus obligaciones. La creación el eurobono, no tiene que ser una posibilidad sino una realidad. La dotación de más fondos al fondo de estabilización europeo, tiene que acelerar su ampliación e incluso ampliarlo de 1 a un rango de entre 3 y 4 billones de euros, con posibilidad de apalancamiento.

Sin crecimiento, es imposible absorber la deuda. El crecimiento logra incrementar la riqueza de un estado. Si un estado incrementa el PIB, el nominal de la deuda cada vez se reduce. Es como si nosotros tenemos una hipoteca de 100.000 euros y pasamos de ganar 50.000 anuales a 30.000. Lo que hará que podamos pagar la deuda no es la austeridad que haga decrecer nuestro salario, sino reformas estructurales, que logren incrementar el salario y reducir el gasto absurdo. Las políticas de austeridad además, lo que hacen es reducir la demanda interna, y Europa tiene un serio problema de exportaciones, por lo tanto, la demanda externa no podría solucionar el problema de la deuda.

Por lo tanto, la única solución pasa por tipos al 0%, de una forma drástica y contundente. Ello sería muy positivo para reducir el coste de financiación de los estados miembro, hoy hemos visto como España y Italia se han refinanciado por encima del 5% a corto plazo. Además, la política de tipos 0% junto con políticas de flexibilización cuantitativa, llevaría a la devaluación del euro, que significaría un incremento en la competitividad de las economías europeas y fomentaría las exportaciones que ayudarían a suplir el efecto deflacionario de las medidas de austeridad de los gobiernos.

Cualquier otra solución que no pase por calmar los mercados de deuda, van a lastrar la economía europea a su aniquilación y el coste lo pagaremos durante la próxima década según se está comentando ya en ciertos círculos económicos. Otras medidas intervencionistas, que intenten imponer a los mercados algún tipo de conducta o comportamiento, alejarán la mirada de lo realmente importante, que no es más que reformar nuestro modelo económico para pagar las deudas.  Y ello se logrará con reformas estructurales, bancos prestando a la economía productiva y estados financiándose en los mercados de deuda pública a un coste asequible.

No nos equivoquemos, la solución, por lo tanto, pasa por fomentar el crédito a las empresas y consumidores y calmar los mercados de deuda pública y eso pasa por crecimiento no por austeridad.

Mi prima, se llama Angela y le va el riesgo

Parece que ahora la palabra prima de riesgo se ha puesto moda y sin saber exactamente qué significa, para que haya una ley escrita que obligue a intervenir a los países que cotizan en el mercado secundario, su bono a 10 años al 7%.

Para empezar a entender estos parámetros macroeconómicos, tenemos que definir qué significa la prima de riesgo. La prima de riesgo es simplemente la diferencia entre el bono alemán a 10 años contra otro bono. Por ejemplo, la prima de riesgo española, es la diferencia entre el coste de financiación del bono alemán a 10 años, contra el coste de financiación del bono español a 10 años. Si a Alemania le cuesta financiarse al 2% y a España al 6%, la prima de riesgo es el 4%.

 

Es realmente un problema la prima de riesgo? No, la prima de riesgo se cotiza en el mercado secundario pero no significa que los intereses que paga un país por su deuda varíe. Simplemente, es el precio de cotización y en caso de vencimientos de deuda a 10 años, servirá de referencia. Así por ejemplo, los 3.500 millones de deuda que se han colocado hoy al 7%

Podría ser bien deuda nueva que sirve para incrementar la deuda del país o bien para pagar a los obligacionistas de deuda antigua.

El problema de este coste de financiación es que es insostenible y eso provoca un pánico a los inversores que hace que pidan más por el coste de financiación de la deuda pública de determinados países. De modo que por ejemplo, en Grecia, el mercado a 10 años, obligaría a una suspensión de pagos al país ya que con un sote financiero superior al 20% y una deuda al 144% del PIB, significa que el 36% de todo el PIB generado en un año sirve para pagar intereses.

Cada país tiene sus particularidades. Actualmente, tenemos en el epicentro de la crisis a España y Italia. Como podemos comprobar, el problema en España y Portugal no es un problema menos como los casos de Grecia, Irlanda y Portugal. España y Italia suman alrededor de 2,5 billones de euros en deuda. Evidentemente, la deuda está estructurada en diferentes vencimientos lo que sugiere que un fondo de rescate de 1 billón de euros, podría llegar a ser suficiente, ya que es poco probable que lleguen todos los vencimientos de todos los países en problemas a la vez. Entre los PIIGS, suman un total de 3,1 billones de euros por lo que con un fondo de rescate del 33% del total de deuda de dudoso cobro, debería ser suficiente si además, el fondo tiene ficha bancaria y capacidad de apalancamiento, es decir, de pedir prestado al BCE.

El problema, radica en que esta metástasis de la crisis de deuda, podría llegar a Francia, con una deuda sobre el PIB muy superior a España y un déficit del 7%.  Este es el verdadero problema, ya que en ese caso, hablaríamos de 5 billones de deuda de dudoso cobro y una bajada en la calificación crediticia de Francia, añadiría un problema más a los balances bancarios. Por este motivo, la solución es recortar el déficit.

Si los países fueran empresas, el déficit significa que se gasta más de lo que se ingresa. Si uno gasta más de lo que tiene, entonces tiene que pedir prestado. Si tiene que pedir prestado tiene que pagar intereses y para ello tiene que ir bien al banco o bien al mercado. Es justo entonces, cuando la prima de riesgo interviene. De manera que si se logra reducir el déficit a un nivel cercano al 3,5%,  los mercados reducirían su aversión al riesgo en estos países debido a que pierden algo coherente para la economía de un país y no habría problemas de incremento de la deuda.

Si los mercados de deuda pública se calman y el coste de financiación de las economías de la eurozona se reduce, entonces el esfuerzo sobre el PIB se relajaría a niveles coherentes y los países deberían entonces, empezar a buscar el crecimiento económico con reformas estructurales, que atacaran al sistema productivo.

La economía está en crisis y logra crecer de una forma anémica. No es de extrañar, con los consumidores endeudados  con hipotecas de largo vencimiento y empresas y gobiernos endeudados. Los datos nos muestran que los agentes económicos se centran en reducir la deuda y así es imposible que el consumo incremente.

El problema de todo esto, es el sector financiero. Una economía desapalancándose y unos estados obligados a reducir el déficit, provocan desaceleración en el crecimiento. La desaceleración, provoca un incremento de la prima de riesgo exigida a los mercados y esto provoca que los bancos tengan que provisionar para poder pedir prestado a la banca mayorista. Esto significa que las entidades financieras, se preocupan más por reducir su activo, es decir los préstamos que por dejar prestado. Todo esto provoca más ralentización y más riesgo. Sin embargo, no reducir el gasto público y continuar gastando para fomentar el crecimiento, tiene efectos devastadores para los mercados de deuda, ya que el coste de financiación en el mercado secundario, provoca que en países como en Italia, se esté gastando el 8% del PIB en intereses (a precio de mercado).

Entonces cual es la mejor elección? Está claro que la solución pasa por el crecimiento. Lo correcto es que los gobiernos tomen medidas para reducir el déficit y reformas estructurales para mejorar el sistema productivo. Sin embargo, el BCE debería de bajar los tipos de interés, para que la presión de los mercados de deuda a 10 años se calme un poco. Además, el BCE debería de aplicar un programa de flexibilización cuantitativa. Que significa esto? Vamos a explicarlo.

Si bajamos el tipo de interés al 0,5%, se logra una venta de deuda a corto plazo y una compra de deuda a largo plazo. Los bancos pueden pedir prestado al BCE a corto plazo y pagar un 0,5% y con ello comprar deuda pública a largo plazo. La compra de bonos, bajaría el coste de financiación. Además, con el programa de flexibilización cuantitativa o QE, podría imprimir liquidez y comprar deuda a largo plazo (cosa que más o menos ya hace). Imprimir liquidez no significa obligatoriamente, que se genere inflación. De momento, la economía está en deflación debido al desapalancamiento de las economías de los países desarrollados y la ralentización de las economías emergentes. De alguna manera, estos programas, sirven para intervenir a los mercados y manipular las curvas de tipos de interés.

Es cierto que Alemania se escuda bajo la absurda idea de que el BCE tiene que proteger la inflación, ya que culturalmente Alemania, tiene pánico a la inflación, debido a la hiperinflación que vivió tras la primera guerra mundial. No deja de tener sentido, pero si miramos la tabla, podemos ver como el bono alemán a 10 años cotiza al 1,79% de coste de financiación mientras que el bono medio en la eurozona es de aproximadamente el 5%.  Esta gran dispersión entre el coste de financiación se debe a operaciones especulativas en los mercados. Que significa operaciones especulativas? Los grandes fondos de inversión y bancos utilizan estrategias de inversión conocidas como spreads. Los spreads, consisten en comprar un activo y vender otro. Por ejemplo, si creemos que el BBVA lo hará mejor en la bolsa que el BSCH, compramos BBVA y vendemos el mismo capital de BSCH y tanto si sube como baja la bolsa, ganaremos dinero, debido al mejor comportamiento relativo de un activo respecto al otro. Esta estrategia es la que se utiliza, entre otras en el mercado de deuda. Los grandes inversores compran deuda pública alemana y venden deuda pública española o italiana. No le den más vueltas. Lo que al resto de Europa le va mal a Alemania le viene de fábula. Nominalmente la deuda alemana es la mayor de Europa, sin embargo si calculamos los intereses anuales, según precios de mercado y miramos la tabla, el coste nominal es completamente irrisorio comparado relativamente contra otros países siendo el caso más flagrante el de Grecia. Así por ejemplo, Alemania destina el 1,44% de su PIB a intereses, Francia el 3,19%, España el 4,06% y Italia el 8,29%.  Aquí podría estar uno de los principales argumentos de porqué la situación se alarga de una forma agobiante, quien si sabe si la prima de riesgo tiene algo que ver, con mi prima que se llama Ángela y le va el riesgo.

Y ésto a mí, ¿cómo me afecta?

Grecia, Irlanda, Portugal, España e Italia han tenido que ser intervenidos por parte de la UE y en algunos casos del FMI. Podemos decir, concretamente, que Grecia se encuentra en Bancarrota, Irlanda y Portugal en suspensión de pagos, Italia llamada a hacer reformas urgentes y recortes presupuestarios contundentes para evitar el próximo paso que es la suspensión de pagos y España salvada, de momento, por los pelos, pero ayudada por el BCE comprando deuda pública.
Todo esto es nuevo para el ciudadano, que excepto la elevada tasa de paro y cierto miedo no entiende muy bien en qué le afecta esta crisis de deuda. La frase más escuchada en las conversaciones de economía doméstica es:

“Mientras no pierda mi empleo, realmente la crisis no me afecta»

El saber popular, acostumbra a ser sabio. En cierto modo, no deja de tener razón. Sin embargo la crisis afecta sobremanera al ciudadano. Vamos a tratar de explicar de un modo sencillo de qué modo afecta la crisis, al ciudadano.

Recortes sociales

El primer punto, son los recortes sociales. Las medidas de austeridad se centran en reducir el déficit. Históricamente, los estados han intentado salvar las crisis incrementando el gasto público. Estas medidas, sirven para sustituir la demanda privada. El hecho de gastar más de lo que se ingresa, hace que los estados entren en déficit, es decir pérdidas y las pérdidas incrementan la deuda. Los estados, no son empresas, por lo tanto, es normal que en épocas de recesión los estados entren en pérdidas para garantizar el estado del bienestar. En el momento actual, los gobiernos intentan recortar sus déficits para no ver incrementada su deuda exponencialmente y romper el pacto de estabilidad, firmado en el tratado para formar parte de le UE. Hay dos formas de recortar el déficit, bien recortando el gasto público o incrementando los ingresos. Para recortar el gasto, se recorta el estado social, con menos prestaciones. Un ejemplo, puede ser el copago en sanidad o menso funcionarios. La otra medida, consiste en incrementar los ingresos, bien fomentando el crecimiento económico para que las empresas ganen más dinero, contraten gente y el estado recaude más impuestos vía IRPF y IS. Además, el hecho de tener menos tasa de paro, proporciona indirectamente menos gasto público en materia de prestación por desempleo.

Actualmente, las autoridades políticas, parecen haber olvidado la segunda derivada y se han centrado en lo sencillo que es recortar el gasto público, sin plantear la segunda opción que consiste en estimular el crecimiento, para recaudar más impuestos.

Por lo tanto, actualmente el ciudadano está afectado por menos prestaciones sociales y por un panorama que no ayuda, para nada a la creación de empleo.

Elevado coste de financiación de los estados

La guerra desatada entre los especuladores y los gobiernos, tiene consecuencias directas en la riqueza del país. Por ejemplo, el caso más flagrante es Grecia. Grecia a un coste de financiación del 20% y una deuda sobre el PIB del 160%, utiliza el 32% del PIB para pagar intereses de su abultada deuda. En Italia, con un 120% de deuda sobre el PIB y un coste de financiación del 7.20%, destina el 8.64% de su PIB para pagar intereses y en España, con una deuda del 70% y un coste del 5.7%, utiliza el 3.99% de su PIB para pagar intereses.

Ello no significa que los países paguen más dinero de facto, simplemente significa que en caso de ir a los mercados a buscar financiación, pagarían estos intereses, lo que haría insostenible el modelo económico. Ello repercutiría en un incremento de riesgo país, y al incrementar el riesgo país, los bancos, tendrían que provisionar pérdidas, al perder valor la deuda pública adquirida y ello repercutiría en menos créditos a consumidores y empresas y más caros, y dificultades para acudir a los mercados a buscar financiación.

Ello repercute directamente al contribuyente, ya que de alguna manera, el 4% de la parte retenida en su nómina se destina a pagar intereses y en ningún caso, en prestaciones sociales.

Dificultad para encontrar financiación

Como vemos, los recortes presupuestarios de los gobiernos, incitan a la ralentización económica. Con ralentización económica es difícil recuperar la tasa de paro y amortizar la deuda. Lo que genera, como decíamos el círculo vicioso de: ralentización, más riesgo país, pérdidas bancarias, menos crédito, más ralentización. Ello tiene repercusiones muy negativas para el sistema financiero que tiene dificultades para acceder al crédito y se centra en su activo, es decir, en su cartera de préstamos, para reducirla y así mejorar su solvencia.

Ello repercute directamente en el ciudadano, con menos préstamos, más caros y dificultad de mejorar el mercado laboral.

¿Hay solución?

Aunque el panorama, se presenta desalentador, hay dos medidas claves para salir de esta grave crisis. La primera es una solución cortoplacista, la segunda y más importante a largo plazo.

Solución a corto plazo:

El problema actual, es que los mercados de deuda pública han entrado en pánico. Los inversores tienen miedo a que los estados entren en suspensión de pagos y del mismo modo que los inversores en bonos Griegos perderán un 50%, tienen miedo de que eso suceda en toda la zona euro. Ante esta situación, los mercados empujan los precios de los bonos a la baja, lo que provoca un coste de financiación que hace in sostenible la deuda. Ello provoca, que los estados incrementen su deuda, únicamente para pagar intereses. Hay una forma de calmar los mercados. El fondo de estabilidad. El fondo de estabilidad, se acordó incrementarlo hasta 1 billón de euros. De momento la demora en su creación, debido a la espantada del ministro Papandreu, ha provocado que parezca insuficiente, ante la amenaza de Italia con una deuda de 2 billones de euros. Algunos economistas, defienden que el fondo debería tener alrededor de 4 billones. Este fondo, es algo más psicológico que real, del mismo modo que hay un fondo de garantía de depósitos que garantiza 100 mil euros a los depositarios, para evitar los pánicos bancarios, el fondo de rescate, garantizaría a los inversores en deuda pública, el posible impago de algún país.

Recapitalizar los bancos, serviría para que los bancos pudieran tener más certidumbre, respecto al impago de deuda pública y debería mejorar el mercado mayorista de crédito, es decir el mercado en el que los bancos se financian para prestar.

Bajar tipos de interés al 0,5% y un inyectar liquidez para que los bancos pudieran pedir prestado dinero barato para invertirlo en deuda pública y así poder tener beneficios que le permitieran mejorar su core capital y a su vez prestar dinero a las empresas y a los consumidores. Ello provocaría una subida en el precio de la deuda pública y mejoraría el coste de financiación de los países. Además, ello favorecería en depreciar a la divisa común lo que beneficiaría a los países con más problemas, al mejorar la competitividad internacional permitiendo más exportaciones.

Estas medidas, son medidas que favorecen el crecimiento económico, fomentan el crédito y permiten incrementar el consumo. Lo que significa pasar del círculo vicioso, al círculo virtuoso: más créditos a consumidor y empresas, más consumo, más empleo, más impuestos, mejora del riesgo país, mejora del balance de los bancos, más crédito y así sucesivamente.

Solución a largo plazo:

A pesar de que la teoría parece convincente, aplicar es complicado. Alemania, paree excusarse en la absurda idea de lucha contra la inflación. La inflación es un tema tabú en Alemania, ya que en época de la primera guerra mundial, Alemania vivió una hiperinflación brutal. El dinero perdió todo su valor. Con esta excusa, el BCE vigila la inflación y las políticas del BCE son claramente beneficiosas para Alemania.

Excusa o no, no cabe duda de que a corto plazo, a medida que Europa empeora su coste de financiación, a Alemania le sale más barato. Los especuladores utilizan estrategias de trading, conocidas como spreads. Ello consiste en vender deuda de países con problemas y comprar deuda Alemana. De esta forma, la actitud es perniciosa, puesto que a Alemania, se le reduce el coste financiero. El tener un Euro caro, es cierto que perjudica las exportaciones alemanas, sin embargo, la realidad es que Alemania exporta el 40% en la zona euro lo que no afecta la fortaleza del euro y importa fuera de la eurozona, lo que significa que compra barato gracias a un euro fuerte.

Esta actitud egocéntrica de Alemania debería de cambiar, ya que la gran recesión europea, ha provocado que los bancos alemanes tenedores de deuda pública europea, tengan un gran problema, lo que paraliza el crédito por lo tanto, frena el crecimiento económico de Alemania, como hemos podido ver en los principales indicadores adelantados ZEW y IFO.

Ahora, una vez puesto en marcha el euro, todo comentario catastrofista que predice el fin del euro, carece de sentido. En la vida todo es posible, por supuesto. Pero es inviable que desaparezca el euro. Europa se financia externamente, lo que hace inviable esta hipótesis. Se necesita unidad fiscal, unificación de criterios, creación del eurobono y un ente de gobierno independiente que permita ejecutar directamente desde la UE.

Además, los países miembros necesitan reformas estructurales, como pueden ser mejorar el mercado laboral, mejorar las prestaciones sociales y sanidad y hacerlas sostenibles y mejorar el sistema educativo.

No nos engañemos, las medidas a largo plazo darán sostenibilidad al sistema capitalista a largo plazo, ejemplos como el de Suecia o Holanda en la reforma de su mercado laboral pueden ser la base y un sistema de prestaciones sociales, adaptable a la pirámide de población una de las opciones.

Además, legislar y regular el sistema financiero, concretamente el crédito. La forma más simple, es evitar el crédito especulativo, es decir dejar dinero para especular en los mercados y fomentar el crédito productivo, es decir dejar prestado a empresas para invertir en desarrollo de negocios. Pero antes de pensar a largo plazo, tenemos que salvar el sistema financiero a corto plazo.