Nos hemos vuelto locos?

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La dantesca actitud de los gobiernos europeos, lleva a Europa a su propia inmolación económica. En las últimas semanas, la tragicomedia del parlamento Europa roza lo absurdo y en algunos casos, no podemos más que mirar asombrados, si los periódicos económicos son de economía o de humor.

Estas semanas hemos asistido a la aniquilación de las agencias de rating por parte de la opinión pública. Las autoridades políticas de Europa, han impuesto a la opinión pública la idea de que las agencias de rating son el demonio, con tendencia oligopolística controladas por los poderes fácticos americanos. El colmo de la parodia, lo encontramos en el Sr. Sarkozy que en un arrebato de sublim inteligencia, se presentó a los medios como un auténtico liberador del sistema económico, diciendo que los bancos, tenedores de deuda se implicarían con el rescate Griego, siguiendo siendo acreedores del país Heleno durante otros 30 años, por al menos el 70% de su deuda actual y con unos bonos a un tipo de interés fijo impuesto, no por los mercados y sí por los gobiernos.

Transcurridas 2 horas de esta locuaz intervención del primer ministro francés, advertimos en una entrevista en la bolsa que nos parecía una decisión adecuada (por fin se acepta la bancarrota de Grecia) pero veríamos que opinión tenían al respecto las agencias de rating. Efectivamente S&P dictó sentencia y argumentó que el roll over de la deuda de Grecia es una selective default, lo que significa precisamente una suspensión de pagos.

Aquí parece que los debates parlamentarios son tertulias de bar, en las que todo el mundo opinia y nadie decide. Por favor señores tomen asiento que el circo continuo.

El verdadero problema por el que atraviesan los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España), es el siguiente:

–          La errónea política monetaria del BCE.

–          El endeudamiento y derroche de los recursos públicos.

–          Que los acreedores han permitido el derroche y endeudamiento prestando dinero a los gobiernos sin evaluar debidamente los riesgos asociados.

–          No ser capaces de haber creado en la bonanza económica economías productivas ni un sistema educativo competitivo y si una economía especulativa basada en el dinero fácil, la especulación y la ulterior destrucción de valor.

–          No saber tomar decisiones proactivas para dar respuesta a la crisis y actuar de forma reactiva en función de los mercados desde 2008.

Probablemente no sea capaz de  diagnosticar mejor lo que está sucediendo, sin embargo, tengo claro que en ninguno de los argumentos que puedan darse de esta crisis, las agencias de rating tendrán cabida, es demasiado ordinario pensar en cargarse al mensajero.

Lo curioso del caso, es saber porqué es un problema que el mensaje de las agencias de rating sea tan peligroso para las economías. El problema radica una vez más en los colaterales. Los bancos privados tenedores de deuda Griega, hasta la fecha pueden pedir créditos con el BCE u otros bancos en el sistema interbancario y como contrapartida o colateral, pueden ofrecer deuda pública. La deuda pública siempre ha sido el colateral con menor riesgo. De hecho, en la famosa curva de Markovitz la deuda Griega estaría ubicada en la parte de poco riesgo en 2008 (si me exalto en las críticas podría quedarme a gusto), pero no nos desviemos del tema que nos concierne. El BCE y el resto de bancos aceptan la deuda soberana y a cambio ofrece deuda, para que la puedan vender en forma de créditos al consumo o hipotecas. Hasta aquí todo correcto.   Lo irónico viene de que es la propia legislación del BCE la que exige a los bancos que la deuda pública ofrecida como colateral, sea una deuda calificada como segura, por las agencias de rating. Eso significa, que en el momento que en el que las agencias de rating, rebajen su nota de deuda basura a selective default, el BCE no aceptaría como colateral la deuda pública y por lo tanto exigiría nuevos activos como contrapartida de la deuda prestada, que al ser tan elevada provocaría de facto la bancarrota de algunas entidades bancarias y poniendo en riesgo el mismo BCE, creador de la norma.

¿Creen que no puede ser más dantesco? No se vayan que el acto continúa. Se advierte de la posible creación de una agencia de rating europea pública o semipública. Esto podría traducirse, en que como las agencias de rating no dicen lo que queremos que digan, para saltarnos la ley que nosotros mismos hemos creado, creamos una agencia de rating, para que diga lo queremos que se diga para cumplir con nuestra ley. A efectos prácticos, no sería más sencillo, que el BCE y las autoridades económicas europeas cambiaran la ley? No sería más sencillo que el propio BCE determinara que nivel de deuda es admitida como colateral en el sistema financiero europeo?

Finalmente mi asombro, culmina todas mis expectativas. Culpar a los poderes fácticos americanos de las decisiones oligopolísticas de las agencias de rating. Por favor, seamos objetivos. Las agencias de rating son agencias privadas. S&P pertenece a la editorial Mc Graw Hill cotizada en la bolsa de Nueva York; Moodys pertenece a Warren Buffet, el fondo Capital Work y centenares de inversores y Fitch a Fimalac, curiosamente empresa privada francesa, es decir, empresa europea.

Vamos a hablar claro por favor, Sra. Merkel, Sr. Sarkozy, Sr. Trichet y compañía. ¡No hay vuelta atrás! El sistema capitalista ha solucionado desde que Richard Nixon eliminara el patrón oro, las crisis inundando de liquidez los mercados. Eso ha instaurado una complacencia en los bancos, en el sentido de que el Estado ha sido el encargado de socializar las pérdidas bancarias. La prepotencia bancaria impuesta por la falta de humildad, provocada por la legislación a derivado en la degeneración del sistema capitalista. La severa crisis económica, actual ha puesto la deuda de USA en su techo máximo y obligando a la economía americana a elevar su nivel de deuda para no caer en suspensión de pagos. En Europa, las cosas se han hecho peor imposible y el sistema productivo europeo (excepto Alemania y algo en Francia) ha sido inexistente y se ha basado en una economía especulativa que ha terminado como terminan todas las burbujas desde hace varios siglos, con la destrucción de valor.

El sistema capitalista, es el sistema por el que se rige nuestra sociedad es un orden establecido por todos que debe evolucionar. La quiebra de Grecia es inevitable, y en esta ocasión, no nos equivoquemos, las entidades privadas deben asumir sus pérdidas, del mismo modo que deben aprender de sus errores cometidos por sus decisiones de inversión. Esta dolorosa purga de nuestro esquema social, debería sentar las bases para las futuras generaciones.

Por favor no culpen al mensajero, puesto que un error no se corrige buscando excusas. Las agencias de rating hacen su trabajo y aceptar el roll over de la deuda Griega significa, el selective default, es decir la suspensión de pagos, otra cosa sería hacer trampas en el solitario.

Grecia necesita lo que necesitaría una empresa en suspensión de pagos, una quita parcial de la deuda, la refinanciación a largo plazo con un tipo de interés asumible por Grecia. A partir de ahí, del mismo modos que las generaciones anteriores se levantaron de dos guerras mundiales, nuestra sociedad actual, deberá levantarse de esta grave crisis que pone en jaque el sistema capitalista.

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