Vivir del trading

Todavía recuerdo mis primeros pasos en el mundo de la bolsa. En esa época, justo antes de la mayor burbuja bursátil de la historia, la conocida burbuja .com yo era todavía un adolescente, con una gran curiosidad por la bolsa. En esa época, la bolsa no paraba de subir y cualquier compra se traducía en ganancias.

Recuerdo mi primera compra con gran cariño. 50.000 pts. de acciones de TPI. Creo recordar que pagué la friolera de 5.000 pts. en comisiones. Todavía recuerdo el subidón ante lo que supuso mi primer trade. En aquel entonces, pensaba que la bolsa era para hombres de negocios y decidí estudiar empresariales para poder aprender el oficio de la bolsa. Recuerdo con gran ternura como con una gran sonrisa salía de la caja rural hacia mi casa, para seguir la cotización de mis acciones de TPI. Recuerdo que mi plataforma de trading se llamaba teletexto, y los diales de bolsa sacaban humo.

Tanto era la codicia del mercado que a pesar de no tener recursos tecnológicos y unas comisiones abusivas, logré ganar dinero. Logré terminar mis estudios, con más dinero del que me dieron mis queridos padres para financiar mis estudios. Todo parecía ir viento en popa, hasta que llegó mi primer desastre, el estallido de la burbuja. Ese fue mi primer disgusto. Mi primera ruina. En aquel entonces perdí mucho dinero, era el año 2.000 y mi fortuna de contaba por millones de pesetas, a la pronta edad de 19-20 años.

Lo que parecía una estrategia que consistía en comprar buenas empresas y mantener, se convirtió en una pesadilla. Eso me llevó a replantearme las cosas y a pensar que es lo que tenía que hacer para no arruinarme. Probablemente, aprendí que el mercado tenía dos direcciones, la alcista y la bajista.  Y que no tenía conocimientos ni información como para poder saber que está sucediendo en los mercados. Allí descubrí Visual Chart y Renta 4.  Me obsesioné con el análisis técnico y con la mirada siempre puesta en el value investing. El market timming me hizo llegar al equilibrio deseado y empecé a ganar dinero.

Mi planteamiento mental era correcto. Yo sabía que el mercado tenía reservado mucho dinero para mí, pero sabía que las leyes del mercado no admiten el miedo ni la codicia. Y empecé a amasar mucho dinero, tal vez demasiado para poderlo asumir. Llegué a pensar que tenía el control del mercado. Las operaciones contra tendencia en la quiebra de las empresas .com, me llevaron a ganar cada día durante varias semanas, la friolera de 2.000 USD cada día. Eso a mi edad, se convertía en 50.000 USD en un mes, no está nada mal. Eso era la punta del iceberg, ya que tras el iceberg, tenía una cartera de acciones a largo plazo que me darían retornos impresionantes.

Mi estrategia era muy simple, buscaba las empresas que se desplomaban en el Nasdaq, nada caídas superiores al 75%, para esperar su rebote. En el rebote era fácil tener retornos del 20%. Por ejemplo, una empresa con una caída de 10-2.5 suponía una caída del 75%, rebotar a 3 suponía caer un 70%, pero una recuperación del 20%. Eso buscaba, con todo mi capital. Dos velas blancas en 5 minutos y a surfear. Que recuerdos!!

Cuanto más ganaba, más arriesgaba. Llegué a pensar que me haría millonario en un par de años. ¡Qué ingenuo! Todo terminó como tenía que terminar. El mercado no admite ni el miedo ni la codicia. Siempre termina recogiendo lo que da si no somos humildes. Y claro, llegó el día que me quedé atrapado en un valor, suspendido de cotización que me quitó más ilusiones que dinero. Fue un duro golpe. Mi tercer KO! El primero ni lo cito, puesto que es más anecdótico que nada, justo al empezar.

Este proceso me llevó a reflexionar profundamente sobre lo que quería hacer. La bolsa es mi vida! No podía resignarme a intentar vivir de este sueño. Decidí trabajar como operador para aprender más sobre bolsa y mis experiencias en Renta 4, Morgan Stanley entre otras, me ayudaron a conocer más los errores que los aciertos de los inversores.

Eso es lo que creo que necesita aprender un trader, los errores. El trader de éxito aprende de sus errores. Los errores es la base del buen trading. Lo diría algo así como aprender a perder, previo paso del ganar.

En mi primera época de trader, pensé que la bolsa era algo muy simple. Se resumía en comprar y mantener. Pero tras el primer crash, aprendí que la bolsa es direccional, alcista y bajista. Luego, tras el primer varapalo, empecé a aprender un poco de todo a prestar interés y atención y cuanto más aprendía, más dinero ganaba. Sabía las técnicas de los mercados, tenía las mejores herramientas y operaba con un bróker. Pero llegó el segundo varapalo. Entonces, llegó la época de la búsqueda del santo grial. Cuanto más cosas aprendía más confuso estaba. Hacía cursos de bolsa, leía todos los libros de bolsa, la prensa. Cuanto más leía y aprendía, más perdido me encontraba. Los cursos, los libros todos decían lo mismo y yo me sentía confuso. Me costaba ganar dinero, sentía miedo!! Por primera vez en mi vida.

Pero finalmente, llegó la hora Jazztel! Tras un período en el que mi cuenta de trading tenía un retorno muy bajo, llegó mi hora. El mercado me dio por fin lo mío. Tenía n plan con Jazztel. Casi lo perdí. Recuerdo que tenía una suma importante de capital invertido en Jazztel, sabía que Jazztel podía pasar de 0.24 a 1.20, ese era mi plan. El día 22 y 23 de septiembre de 2.004, Leopoldo Fernández Pujals, recitó una frase que jamás olvidaré: “Jazztel tiene lo que me falta a mí, yo tengo lo que necesita Jazztel”. Desafortunadamente, vendí mis acciones un día antes de la explosión de Jazztel a 0.22 EUR. Me quedé helado!! Mis ilusiones se desvanecían. Pero decidí afrontar mis miedos y acatar los hechos. El 22 y 23 de septiembre es una fecha que ha marcado mi vida. Fue un momento clave para mi vida, tenía que ser valiente y aceptar lo que mi corazón me decía, seguir mi instinto y superar los miedos de afrontar una realidad que me negaba en aceptar. Entré en la subasta el 24 de septiembre en subasta, con determinación a 0.25 EUR con un +15%. El precio subió hasta los 1.20 EUR, hasta marzo de 2.005 en 6 de los meses más felices de mi vida.

En la distancia he aprendido que en la bolsa, se necesita miedo y a la vez coraje. Actitud y disciplina mental. Una actitud correcta es lo que realmente nos da dinero en los mercados. Desde entonces, he aprendido que la bolsa no consiste en encontrar una fórmula mágica, puesto que si hay algún secreto en el trading, precisamente es eso, que no hay ningún secreto. Todo está en la mente, en tener convicción y respeto hacia la bolsa.

En nuestros cursos intentamos ilustrar a nuestros alumnos, con consejos y estrategias necesarias como para poder empezar a operar en los mercados conociendo la bolsa, como la conoce un trader. Cada consejo se resume en una experiencia que probablemente ha costado dinero y que nos ha llevado al camino de la rentabilidad.

Hemos pensado nuestros cursos muy a fondo, mirando hacia nosotros y pensando que es aquello que nos hubiera gustado tener cuando empezamos a operar en los mercados. Eso que nos hubiera hecho ahorrar montañas de pérdidas y desilusiones. Y hemos planteado un curso pensando en algo muy simple, enseñar la profesión de trader.

Eso es lo que hacemos, plantear el curso desde dos pilares básicos, análisis técnico para entender los mercados, para analizar el sentimiento del inversor y gracias a ello, tener una ventaja estadística a nuestro favor, que nos de una ganancia y evitar el sobre operar. El curso de operativa, nos permite entender la fase avanzada del trading. Aprendemos a perder previo paso del ganar. Aprendemos a gestionar el riesgo y las operaciones, sin olvidar que nosotros no vivimos de predecir, vivimos de operar. Nosotros somos traders amigos, y operamos!!

Eso enseñamos en el curso de operativa, a operar! Patrones avanzados de trading y todo lo necesario para crear sistemas de trading. En nuestro curso no le enseñaremos un método que le de dinero cada día. Sinceramente, creo que no existe y si existe, no he tenido el placer de encontrarlo. Pero sí que creo en entender el mercado y sacarle provecho en función del entorno económico en el que estamos. Eso enseñamos, simplemente a operar. El oficio de trader, que consiste en pensar mucho antes de la operativa en el plan de trading y en ejecutar después de la operativa alejando los sesgos emocionales que destruyen los sueños de miles de traders.