El vale investing por el legendario Peter Lynch

En la vida y en la bolsa, tenemos la costumbre de entrar siempre en tópicos y creer que únicamente hay una forma de ganar dinero. Algunos analistas técnicos son críticos con en analista fundamental, no carecen de razón, algunos analistas fundamentales son críticos con el análisis técnico y los que defienden la teoría de carteras y la descorrelación y diversificación de activos, es decir, que afirman que el mercado es eficiente y impredicible estos más que críticos, sufren la agonía de ver una tras otra vez su hipocresia doctrinal, puesto que tratan de buscar en el largo plazo la excusa de lo inexcusable, que el mercado NO es eficiente. Como dice Warren Buffet: “si la bolsa fuera eficiente, estaría pidiendo limosna”.

A mi me encanta tener siempre presente la situación macro y por supuesto, me encanta tener siempre una perspectiva empresarial. Claramente, a la hora de hacer trading de poco sirve, pero en la búsqueda de las mejores empresas, factores como caja neta y PER son muy importantes. Me atravería a decir, que las mejores empresas en la bolsa, son aquellas que tienen un ROE atractivo, es decir que el dueño de la empresa tiene que poner poco dinero de su bolsillo y que sus recursos propios, son basicamente benefricios retenidos y que tiene una tasa de crecimiento de sus beneficios muy lineal y predecible.

Al final, el negocio vale lo que es capaz de ingresar, menos los gastos que necesita para ingresar eso y todo el patrimonio neto a valor de mercado.

Si alguien me ha impresionado y marcado en el mundo del análisis fundamental es Peter Lynch. Un gestor brillante, lleno de sentido común y sabiduría. Su libro provocador y lleno de ironía empieza con un: “si usted no ha estudiado contabilidad y finanzas, no se preocupe, tendrá que desaprender menos”. Filósofo y historiados, se ha consagrado como el mejor gestor de fondos de todos los tiempos, al lograr tasas de rentabilidad del orden del 30% durante 15 años al mando de su fondo Fidelity Magellan Fund.

Vamos a desgranar a Peter Lynch con algunas de las cosas que creo que todo inversor debería saber, prestando espcial atención al estudio del famoso PER y el impacto de la caja neta en la valoración de empresas.

  • El proceso de inversión

Primero. Definir la empresa en diferentes categorías:

· Sólida

· Cíclica

· Lento crecimiento

· Rápido crecimiento

· Recuperable

· Juegan con baza

Segundo. El PER de la empresa nos debe dar una ligera idea de si la acción, a su actual precio, está sobrevalorada con respecto a sus perspectivas inmediatas.

Tercero. El siguiente paso es enterarse de qué es lo que está haciendo la compañía para conseguir esa prosperidad adicional, ese disparo de crecimiento o cualquier otro evento feliz que se espera que ocurra. Esto es lo que se conoce como la “historia”.

  • Lo que debemos saber para invertir en bolsa

Acciones en general:

· El PER (la relación precio/ganancia). Si es alto o es bajo para esa compañía en particular y para compañías similares del sector.

· El porcentaje de propiedad institucional. Cuanto más bajo mejor.

· Si los propios empleados están comprando o si lo hace la compañía.

· La relación del aumento de beneficios puesta al día y si los beneficios son esporádicos o constantes. Sólo en la categoría de las que juegan con baza los beneficios pueden no ser importantes.

· Si la empresa tiene un balance de situación fuerte o débil (coeficiente de endeudamiento) y qué calificación merece su estado financiero.

· La situación de liquidez. Por ejemplo, con reservas de 25 euros en efectivo por acción, yo sé que BMW no bajará de 25 euros. Es el límite inferior del valor.

  • Valoración según las características de cada empresa

Las de lento crecimiento

· Puesto que en éstas se invierte por los dividendos, hay que saber si se pagan siempre y si se aumentan rutinariamente.

· Siempre que sea posible, averigüe qué porcentaje de las ganancias se pagan como dividendos. Si el porcentaje es bajo significa que la compañía estará protegida en los tiempos difíciles. Puede ganar menos dinero y seguir dando dividendos. Si, en cambio, el porcentaje es alto, entonces el dividendo está en mayor riesgo.

Las sólidas

· Éstas son grandes empresas que muy difícilmente van a declararse en quiebra. Lo que importa aquí es el precio, y el PER le dirá si está pagando demasiado o no.

· Esté al tanto de las posibles peorificaciones que puedan reducir las ganancias en el futuro.

· Esté al tanto de la tasa de crecimiento a largo plazo, y averigüe si la tasa se ha mantenido en los últimos años.

· Si tiene intención de quedarse con la acción indefinidamente, compruebe cómo le ha ido a la empresa durante las recesiones previas.

Las cíclicas

· No pierda de vista los activos ni la relación precio-demanda. Esté al tanto de los posibles nuevos competidores: frecuentemente indican peligro.

· Tenga en cuenta que el PER bajará con el tiempo, a medida que la empresa se recupera y los inversores esperen al final del ciclo, que es cuando se obtienen los mayores beneficios.

· Si usted conoce bien a su cíclica tiene más posibilidades que otros de deducir los ciclos. Todo el mundo sabe que hay ciclos en la industria automovilística. Eventualmente, habrá tres o cuatro años buenos seguidos de tres o cuatro años bajos. Siempre los hay. Los coches envejecen y tienen que ser sustituidos. La gente puede retrasar la compra uno o dos años, pero al final acabarán visitando a su distribuidor.

· Cuanto más fuerte sea el declive en la industria automovilística, mayor será la subida. A veces me gustaría que la crisis se prolongara un año más, porque sé que eso traería una más larga y sostenida recuperación.

Las de rápido crecimiento

· Averigüe si el producto que se supone va a enriquecer a la firma constituye una parte principal del negocio.

· Sepa lo que la tasa de crecimiento ha representado en rentabilidad en los últimos años. Mis favoritas son las que están en la escala del 20 al 25%. Desconfíe de las empresas que parecen estar creciendo más de un 25%, debido a que suele tratarse de empresas situadas en sectores calientes, y ya sabemos lo que eso significa.

· Asegúrese de que la compañía haya repetido sus éxitos en más de un pueblo o ciudad, como prueba de que la expansión funcionará.

· Asegúrese de que la compañía aún tenga capacidad de crecimiento.

· Averigüe si el PER al que la acción se está vendiendo está cerca o es igual a la tasa de crecimiento.

· Si la expansión se está acelerando o desacelerando. Una desaceleración de la expansión puede ser devastadora.

· Que la propiedad institucional sea escasa y que sean pocos los analistas que hayan oído hablar de ella. Tratándose de empresas de rápido crecimiento en plena subida, ésta es una gran ventaja.

Las recuperables

· Lo más importante: ¿puede sobrevivir a un ataque de los acreedores? ¿Con cuánta liquidez cuenta? ¿Cuánto debe?

· ¿Cuál es la estructura de la deuda y durante cuánto tiempo puede operar en números rojos antes de declararse en bancarrota?

· Si ya se ha declarado en quiebra, ¿qué les queda a los accionistas?

· ¿Qué se supone que está haciendo la compañía para salir de la crisis? ¿Se ha deshecho de sus divisiones no rentables? Esto puede significar mucho en beneficios.

· ¿Está volviendo a ser rentable?

· ¿Se están reduciendo costes? Si es así, ¿qué efecto tendrá?

Las que juegan con baza

· ¿Qué valor tienen los activos? ¿Hay activos encubiertos?

· ¿Cuánta deuda hay que restar de esos activos? Los acreedores son los primeros de la fila.

· ¿Continúa la compañía endeudándose, restando con ello valor a los activos?

· ¿Hay algún intento de absorción hostil a la vista, que ayude a los accionistas a cobrar el beneficio de los activos?

  • Ganancias futuras

¿Qué forma hay de predecirlas? Basándose en las ganancias actuales, lo más que puede llegar a adivinar es si la acción está justamente valorada. Lo que necesitamos realmente saber es que pasará con las ganancias en el futuro.

Una compañía tiene 5 formas de aumentar su beneficio:

1. Reducir los costes.

2. Aumentar los precios.

3. Abrir nuevos mercados.

4. Vender más en los mercados de siempre o revitalizarse.

5. Cerrar o buscar soluciones en actividades en pérdidas.

  • El PER

Algunos cazadores de gangas creen que hay que comprar todas las acciones con una relación precio/ganancia baja, pero esa estrategia carece de sentido desde mi punto de vista. No debemos mezclar manzanas con naranjas. El PER que para un Dow Chemical es una ganga no tiene porqué serlo para una Wal-Mart.

El Value Line Survey, disponible en casi todas las grandes bibliotecas y en las agencias de valores y bolsa, es otra buena fuente para los historiales del PER. De hecho, es una buena fuente para toda la información pertinente que el inversor amateur necesita conocer. Es la mejor fuente de información para quien no tenga un analista particular.

Si usted hubiera invertido en una compañía con un PER de 1000 cuando el Rey Arturo rondaba por Inglaterra, y en el caso de que las ganancias se hubieran mantenido constantes, estaría usted por estas fechas recuperando el valor de su inversión.

Los tipos de interés tienen mucho que ver con los PER prevalecientes, puesto que los inversores pagan más por las acciones cuando los tipos de interés son bajos y los bonos resultan menos atractivos. Tipos de interés aparte, el increíble optimismo generado por el mercado alcista puede conducir el PER a niveles ridículos. Durante ese periodo, las acciones de rápido crecimiento ostentan unos PER más bien propios del País de las Maravillas. Las acciones de lento crecimiento adquieren unos PER  que en otras épocas están reservados para las acciones de crecimiento rápido.

El PER de cualquier compañía que esté justamente valorada tiene que igualar su tasa de crecimiento. Estoy hablando de la tasa de crecimiento de las ganancias. Si tiene un PER 15 es de esperar que esté creciendo al 15% beneficios. Si el PER es menor que la tasa de crecimiento, entonces es posible que haya dado usted con una ganga. Una compañía, pongamos por caso, con una tasa de crecimiento del 12% y un PER de 6, tiene una perspectiva muy interesante. Una compañía con una tasa de crecimiento del 6% anual y un PER de 12 es una idea bastante mala de inversión y destinada a acabar mal.

El porcentaje de crecimiento de las ganancias lo sabemos calculando el porcentaje de aumento de los beneficios de un año al otro. De esa manera tendrá otra forma de saber si una acción está sobrevalorada. En lo referente a la siempre importante tasa de crecimiento futura, su deducción es tan válida como la mía. Una fórmula un poquitín más complicada nos permite comparar la tasa de crecimiento con las ganancias, teniendo en cuenta los dividendos al mismo tiempo. Para ello deberemos averiguar la tasa de crecimiento a largo plazo (por ejemplo, en BMW el 14%), súmele los dividendos (BMW paga el 3,9%), y divida por la relación precio-ganancia (en BMW es 7,2). En el ejemplo, sería (14 + 3,9) / 7,2 = 2,5.

La valoración consiste en los siguientes varemos:

-menos de 1 es poco,

-entre 1 y 2 está bien,

-mayor que 2 es la ideal.

Una empresa creciendo al 14%, un dividendo del 3 y un PER de 6 hubiera dado un fabuloso 3.

  • Porcentaje de ventas

Es vital si compramos una empresa por un producto en concreto qué porcentaje afecta al total de ventas en producto en cuestión.

  • La situación de efectivo

Siempre es aconsejable revisar la situación de liquidez de la empresa (así como el valor de las empresas afiliadas) como parte de su trabajo de investigación. Uno nunca sabe cuándo va a tropezar con un regalo. En el caso de BMW, por ejemplo, la liquidez era de 15.000.000.000 de euros mientras que la capitalización era de 18.000.000.000. Si aplicamos el cálculo del PER habitual, es decir capitalización entre beneficio, obtenemos un PER (18.000.000 / 2.500.000) de 7.2 veces (teniendo en cuenta que BMW tiene un beneficio de 2.500.000 euros). El PER de BMW es generoso aunque ningún regalo. Sin embargo, si normalizamos el PER a la situación de efectivo nos encontramos que (18.000.000.000 – 15.000.000.000 = 3.000.000.000) / 2.500.000 = 1,2 veces de PER.

Si ajustamos el PER real con el dividendo y la tasa de crecimiento, como hemos visto anteriormente con BMW (recordemos (14 + 3,9) / 7,2 = 2,5) tenemos 14 + 3,9 / 1,2 = 14,91. Un señor 14,91. La conclusión es que venda su casa y compre BMW.

  • El factor deuda

¿Cuánto debe la compañía y cuánto posee? Deuda contra recursos propios. El balance de situación de una empresa normal está constituido por un 75% de recursos propios y un 25% de recursos ajenos.

La fórmula es:

recursos propios / (recursos propios + deuda a largo plazo)

Entre compañías recuperables y empresas con problemas, yo presto especial atención al factor deuda. Más que ninguna otra cosa, es la deuda lo que determinará qué empresas sobrevivirán y cuáles irán a la quiebra durante una crisis. Las compañías jóvenes con grandes deudas están siempre en riesgo.

Es tanto la clase de deuda como la cantidad lo que separa a las ganadoras de las perdedoras durante una crisis. Existe la deuda bancaria y la deuda consolidada. La deuda bancaria se vence a la vista. No tiene que proceder de un banco. También pueden formar parte de la deuda los efectos mercantiles, que son prestados de una compañía a otra por cortos períodos de tiempo. Vencen muy pronto.

La deuda consolidada no puede ser exigida por mala que sea la situación de la empresa, mientras ésta siga pagando los intereses. La deuda consolidada suele tomar la forma de obligaciones corporativas normales y suelen ser de vencimiento a largo plazo.

El obligacionista no puede exigir el pago inmediato del principal de la manera que puede hacerlo un banco. La deuda consolidada concede a las empresas tiempo para escapar de la crisis.

  • Los dividendos

Desde mi punto de vista, lo que importa es en qué medida ese dividendo, o en su defecto, puede afectar al valor de la compañía y al precio de la acción eventualmente.

Un argumento importante a favor de las compañías que pagan dividendos es que las compañías que no lo hacen tienen larga experiencia en dilapidar el dinero en una serie de peorificaciones. Lo he visto ocurrir la cantidad necesaria de veces como para empezar a creer en la teoría de la vejiga de la gestión empresarial: cuanto mayor es la liquidez que acumula en la tesorería, mayor es la presión para mearla.

El período de la segunda parte de la década de los sesenta, discutido más arriba, debería ser recordado como “Los Años de la Vejiga”. Incluso hoy continúa la propensión entre los directores de empresas a mear las ganancias en proyectos desgraciados, aunque muchísimo menos que hace veinte años.

Otro argumento a favor del pago de dividendos es que su presencia puede evitar que la caída del precio de la acción llegue hasta donde llegaría de no haber dividendos.

Los títulos de primera clase, con larga tradición en el pago y aumento de dividendos, son los que la gente hace cola para comprar durante cualquier tipo de crisis.

Las pequeñas empresas que no pagan dividendos tienen mayores posibilidades de crecer, precisamente a causa de eso. Emplean el dinero para su expansión. La razón por la cual las empresas emiten acciones, en primer lugar, es para financiar su crecimiento sin tener que cargarse con deudas bancarias. Sin embargo, prefiero siempre una empresa agresiva en expansión a una pesada y antigua pagadora de dividendos.

Finalmente, hay que asegurarse que la empresa seguirá pagando dividendos en cualquier época recesiva o de crisis. Por lo tanto, si invertimos por el dividendo es vital asegurarnos de que la empresa tiene efectivo suficiente como para pagar el dicho dividendo.

  • El valor contable

Los activos sobrevalorados a la izquierda del balance de situación son especialmente traicioneros cuando hay mucha deuda a la derecha. Supongamos que una compañía dice tener 400 millones en activos y 300 en pasivos, dando un valor contable positivo de 100 millones. Usted sabe que la deuda es real. Pero si los 400 millones en activos van a resultar en 200 en una venta por bancarrota, entonces el valor contable real es de 100 millones negativos. La compañía vale menos que nada.

Cuando compremos un título por su valor contable tenemos que saber exactamente en qué consisten esos valores.

  • Más activos encubiertos

Con la misma frecuencia con que la contabilidad sobrevalora, también infravalora. Aquí es donde se encuentran los principales juegos de activos.

Hay muchos tipos de activos encubiertos además de oro y plata. Las marcas, las patentes, las franquicias de la televisión, etc. En las empresas, muchos activos empiezan constando por su valor original y luego van siendo depreciados hasta que acaban por desaparecer de entre los activos del balance de situación.

Si uno paga 450 millones por una estación de TV valorada en 2.500.000 euros en los libros, a los 447 millones restantes, la contabilidad les llama “googwill” (buena voluntad). El goodwill se apunta en los libros como un haber y, con el tiempo, también desaparecerá. Esto, a su vez, creará otro potencial activo encubierto.

Cuando una empresa amortiza algo contra ganancias, las ganancias reales resultan subestimadas. Hay activos encubiertos cuando una compañía posee acciones de otra, cosa muy habitual. Durante los últimos años, si usted estaba interesado en Dupont podía comprarlo más barato comprando Seagram, propietaria de un 25% de las acciones circulantes de Dupont. Seagram se convirtió en una baza para Dupont.

En general, las compañías europeas no son bien analizadas y, en muchos casos, no son analizadas del todo.

Por último, las exenciones de impuestos son maravillosos activos encubiertos para compañías como las recuperables. A modo de ejemplo, a causa de aplicar las pérdidas de los ejercicios anteriores a la renta de los ejercicios siguientes, a efectos fiscales, cuando Penn Central salió de la bancarrota no tuvo que pagar impuestos sobre los millones de beneficios que le reportarían sus nuevas operaciones. En esos años, el impuesto sobre beneficios de sociedades era del 50 por ciento. Así pues, Penn Central podía comprar una empresa hoy y doblar sus beneficios de la noche a la mañana, simplemente no pagando impuestos.

  • El cash flow

Es la cantidad de dinero que una compañía ingresa como resultado de sus operaciones. Todas las compañías ingresan efectivo, pero a algunas les cuesta más que a otras conseguirlo. Esta es una diferencia importante, que hace que, por ejemplo, Philip Morris sea una inversión tan fiable y, contrariamente, que una empresa del metal sea tan insegura. Cuando hay que gastar mucho dinero para obtener efectivo no se llega muy lejos.

Mucha gente utiliza el cash flow para evaluar un título. Por ejemplo, una acción de 20 dólares que tenga 2 dólares de cash flow anual, una ratio 10 a 1 es normal. Un rendimiento en efectivo del 10% se corresponde bonitamente con el 10% que uno espera como recompensa mínima por poseer una acción a largo plazo. Una acción a 20 dólares con 4 dólares de cash flow representa un 20%, cosa fantástica. Y si encontramos una empresa de 20 dólares con un cash flow de 10 dólares por acción, hipoteque su casa y compre todas las que pueda. Es importante asegurarnos que el cash flow sea libre. El caso de Debenhams, por ejemplo, que genera un flujo de caja libre de 0,19 GBP por acción a un precio de 0,54 GBP, es decir, un 35% de cash flow sobre inversión. O el impresionante caso de BMW que, con un cash flow esperado de 15,40€ por acción cotizando a 29,58€ es un claro caso de “vendase su casa” y compre BMW con una rentabilidad sobre cash flow de 50,20%.

De vez en cuando, me encuentro con una empresa que, aunque tiene unos beneficios modestos, resulta una gran inversión a causa de cash flow libre. Por lo general, se trata de empresas con una enorme capacidad de depreciación de equipo que no necesita ser reemplazado en el futuro inmediato. La empresa continúa disfrutando de descuentos fiscales (la depreciación de las instalaciones es deducible) mientras invierte lo mínimo en modernización.

  • Las existencias

Yo siempre miro a ver si las existencias se están amontonando. En el caso de un fabricante o de un comerciante minorista, este amontonamiento sería una mala señal. Cuando las existencias aumentan más que las ventas hay que sacar bandera roja, ¡vienen los apaches!

Una compañía puede presumir que las ventas han subido un 10%, pero si las existencias han subido un 30%, seguramente las existencias viejas competirán con precio con las nuevas y eso significa menos beneficios.

Por otro lado, si una empresa ha pasado por una mala racha y las existencias empiezan a desaparecer no hay duda de que las cosas están cambiando.

  • Planes de pensiones

Antes de invertir en una compañía de las recuperables es importante no perder de vista que no tenga un plan de pensiones demasiado gravoso con el que un día no pueda cumplir. Y, muy especialmente, observo a ver si el activo del fondo para pensiones excede de las obligaciones por beneficios adquiridos.

  • La tasa de crecimiento

Que “crecimiento” es sinónimo de “expansión” es uno de los errores de interpretación más corrientes en la bolsa y conduce a que la gente pase por alto compañías de verdadero alto crecimiento.

La clave está en que una empresa pueda aumentar beneficios reduciendo costes y, especialmente, subiendo los precios. Esa es la única tasa de crecimiento que realmente cuenta: los beneficios.

Si usted da con una industria que pueda aumentar precios año tras año sin perder clientela (un producto adictivo, tal como el tabaco, lo consigue), ha encontrado una magnífica inversión.

Hoy todavía se puede comprar empresas de crecimiento a PER 10, es decir, la mitad de su tasa de crecimiento.

Supongamos dos empresas exactamente iguales. Una empresa que crece un 20% y se vende por 20 veces las ganancias, es una compra mucho mejor que una con PER 10, que crece el 10% por el efecto capitalización a largo plazo del crecimiento.

La clave, entonces, es dar con las acciones con crecimientos espectaculares de sus beneficios. Todo está basado en la capitalización de los beneficios futuros.

  • El total

En una encuesta se preguntó a estudiantes universitarios y a otros adultos jóvenes cuál sería, en su opinión, el margen promedio de beneficios que ellos considerarían óptimo, para una empresa. La mayoría supuso que estaría entre un 20 y un 40%. La respuesta correcta para las últimas décadas hubiera sido alrededor del 5%.

Los beneficios antes de pagar los impuestos son una de mis herramientas al analizar empresas. Eso es lo que queda después de que todos los gastos, incluyendo la depreciación y los intereses por deudas, hayan sido deducidos. No tiene sentido comparar un minorista con un margen de beneficios del 3,6% de media, con una farmacéutica con un margen de beneficios del 25%. Lo que sí tiene sentido es comparar empresas dentro de la misma industria. Por definición, la empresa con el margen de beneficios más alto es la que opera con los costes más bajos y, por lo tanto, es la que más posibilidades tiene de sobrevivir si la situación se deteriora.

Sin necesidad de marearse con tecnicismos, el margen de beneficios antes de pagar los impuestos es un factor más a tener en cuenta al evaluar la capacidad de mantenerse a flote de una compañía en los malos tiempos.

Esto se puede complicar mucho porque, cuando el negocio mejora, las compañías con los márgenes de beneficios más bajos son las mayores beneficiadas. Observemos este hipotético caso:

 

Compañía A

Compañía B

año n

año n+1

incremento

año n

año n+1

incremento

Ventas

100,00 €

110,00 €

10%

100,00 €

110,00 €

10%

Costes

88,00 €

92,40 €

5%

98,00 €

102,90 €

5%

BPA antes de impuestos

12,00 €

17,60 €

46,67%

2,00 €

7,10 €

255,00%

Esto explica porque empresas al borde del precipicio pueden convertirse en grandes ganadoras cuando vienen los buenos tiempos. Sucede en empresas cíclicas, químicas, automovilísticas, metal (excepto acero) y muchos tipos de comerciantes minoristas.

Si usted piensa conservar un título a largo plazo, durante tiempos buenos y malos, le conviene, entonces, una empresa con un margen de beneficios relativamente alto. Si por el contrario, prefiere una empresa recuperable a medio plazo, buscará una empresa con un margen de beneficios relativamente bajo, para que la ganancia crezca exponencialmente.

  • Algunas cosas a recordar
  1. 1.  Conozca la naturaleza de las empresas que posee y las razones por las que conserva la acción.
  1. 2.  Si clasifica sus acciones según las categorías sabrá mejor lo que puede esperar de ellas.

3. Las compañías grandes dan pasos pequeños, las pequeñas los dan grandes.

4. Tenga en cuenta el tamaño de la compañía si espera que se beneficie de un producto específico.

5. Busque compañías pequeñas que ya sean rentables y hayan probado que su fórmula puede ser repetida con éxito.

6. Desconfíe de empresas con tasas de crecimiento de entre el 50 y el 100% anual.

7. Evite los títulos de moda en los sectores de moda.

8. Desconfíe de las diversificaciones, puesto que generalmente resultan peorificaciones.

9. Las grandes expectativas a largo plazo casi nunca valen la pena.

10. La gente puede obtener información increíblemente valiosa en sus lugares de trabajo que quizá no llegue a los profesionales durante meses e incluso años.

11. No se deje influenciar por quien le da la información aunque esa persona sea muy inteligente, muy rica y aunque su último consejo fuera acertado.

12. Algunas informaciones, especialmente las de un experto en la materia, pueden ser muy valiosas. Sin embargo, gente de la industria de la celulosa generalmente aconseja sobre medicamentos, y los del sector sanitario siempre tienen alguna información que dar sobre la siguiente absorción en la industria papelera.

13. Invierta en compañías simples, que parezcan aburridas y rutinarias, que no estén de moda ni sean favoritas de los especialistas de la bolsa.

14. Las de rápido crecimiento, en industrias estabilizadas, son las mejores.

15. Busque compañías que tengan su hueco.

16. Cuando compre acciones a bajo precio en compañías con problemas, busque las que estén en mejor situación financiera y deje las que estén sobrecargadas de deudas bancarias.

17. Las empresas que no tienen deudas no pueden declararse en quiebra.

18. La capacidad administrativa de la dirección es importante, pero difícil de valorar. Compre de acuerdo a las perspectivas de la compañía y no a la capacidad oratoria de su presidente.

19. Es mucho el dinero que se puede ganar con una compañía que se recupera de la crisis.

20. Valore cuidadosamente el PER. Si la acción está fuertemente sobrevalorada, aunque todo vaya bien, usted no ganará dinero.

21. Encuentre una historia que seguir, como forma de controlar el progreso de la compañía.

22. Busque compañías que continuamente recompren sus propias acciones.

23. Estudie el historial de dividendos de la compañía a lo largo de los años y también cómo le ha ido en las recesiones pasadas.

24. Busque compañías en las que las instituciones posean pocos o ningún título.

25. Si todo lo demás, es igual, decídase por la compañía cuya dirección invierta en ella su propio dinero en cantidades significativas, y deje aquella cuyos directivos se beneficien sólo de su sueldo.

26. Que compren los que están dentro es buena señal, especialmente si compran varios a la vez.

27. Dedique al menos una hora a la semana al estudio de la inversión. Sumar sus dividendos y predecir sus ganancias y sus pérdidas no tiene nada que ver.

28. Sea paciente. Acción vigilada nunca hierve.

29. Comprar acciones basándose sólo en el valor contable es ilusorio y peligroso. Es el valor real el que cuenta.

30. Si tiene dudas, vuelva más tarde.

31. Invierta al menos tanto tiempo y esfuerzo en elegir un nuevo título como invertiría en comprar una nevera nueva.

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