Archivos para 30 octubre 2011
Nuevos retos en la inversión
Publicado por Marc Ribes en Actualidad Económica, Videos el 30 octubre, 2011
El pasado jueves, estuvimos en un debate, hablando sobre posibles inversiones en tiempos de crisis. La ponencia tuvo lugar en la fundación Adolfo Domínguez, en la Calle Serrano, 5 de Madrid, a cardo de Estrategia Directiva.
Aparición a partir del minuto 2.
Me llamo Bart y vivo en Springfield
Publicado por Marc Ribes en Actualidad Económica el 30 octubre, 2011
La economía es en su definición una ciencia que estudia el comportamiento de agentes económicos individuales en como producen, comercian, distribuyen y consumen bienes y servicios, creados para satisfacer necesidades humanas. Si nos paramos a pensar en la mera semántica de la definición, podemos darnos cuenta de dos palabras, claves para entender la economía, comportamiento y satisfacción. Comportamiento podríamos decir que se relaciona directamente con la psicología y satisfacción con la filosofía. Estas dos ciencias, psicología y filosofía, nos ayudan a comprender la acción humana y es la acción humana la que ha evolucionado la economía. La economía, en su vertiente productiva, pasando de la artesanía a la revolución industrial o en su forma más transaccional pasando de una economía agrícola y pobre a una economía productiva y capitalista.
A lo largo de la historia se han intentado diferentes sistemas que han regido el orden económico, y en su esencia han fracasado, en parte por no saber adaptarse al espíritu humano. El capitalismo, en su versión más salvaje, se conoce como anarcocapitalismo. Es una clase de doctrina económica que rige que el orden social perfecto no se rige por un orden político junto con un orden económico, simplemente se rige por la anarquía política regida por las normas de comportamiento capitalista. Lógicamente, el anarcocapitalista se puede definir de muchos modos, siendo más o menos liberal, pero no cabe de duda de que la acción humana y el ansia de progreso, son los factores clave en la economía y esto hace que tanto la psicología como la filosofía, sean dos ciencias muy importantes para entender la economía.
Por este motivo, a veces me sorprendo al ver como la gente se asombra de que se hable tanto de crisis de confianza. ¿Qué es acaso entonces la economía? Entonces, si a la acción humana, le sumamos el sistema financiero, podemos ver como el ciclo económico evoluciona y fluctúa, en parte gracias a la competencia e incompetencia, de los bancos centrales y los agentes políticos. En la actualidad, venimos de una burbuja inmobiliaria, creada por las facilidades impuestas por parte de los políticos y en parte por no saber tomar medidas para frenar el espíritu colectivo e irracional de nuestra sociedad, delante de este irracional y turbulento mercado alcista. También, los bancos se aventuraron a financiar suelo urbano por miles de millones de euros, concretamente 300 mil millones de euros, en créditos al promotor, para un stock en vivienda que ampliamente superaba la demanda, pero lo que es peor en un suelo urbano valorado a precios, totalmente ridículos. Por lo tanto, por un lado incompetencia política al no saber tomar medidas proactivas para frenar la especulación inmobiliaria e incompetencia bancaria para no saber controlar el flujo de crédito.
Mucho se ha hablado del tema, cierto. Sin embargo, lo que tiene que quedar claro, es que España no tiene un problema exagerado en su deuda pública. Cierto es que medidas que recorten el déficit son exigibles, pero realmente el problema en España, son esos 300 mil millones de euros, de crédito al promotor, que se han cargado el sistema financiero español. Esos 300 mil millones de euros, se reparten entre los bancos que han concedido hipotecas a 35 años a los consumidores españoles y a los promotores, muchos de ellos quebrados, que han terminado con ejecuciones y con una cartera de activos inmobiliarios en sus balances no convertidos todavía en pérdidas. Esto provoca un efecto perverso sobre la economía. Por un lado, las entidades financieras, se olvidan en parte a su negocio más básico, como puede ser prestar a la economía real, y se centra en reducir su cartera de activos, es decir los créditos concedidos y en captar más capital para reformar su core capital. Todo ello, significa que el dinero no se traslada a la economía real, ni a las empresas ni a los consumidores. Sin consumidores gastando y sin empresas con liquidez para invertir, la rueda es difícil que vuelva a girar.
No muy distinta es la situación en Europa. Mientras Grecia, formalmente se ha declarado en bancarrota y la UE haya acatado una quita del 50% de su deuda, que asciende a 450 mil millones de euros, Italia se encuentra entre la espada y la pared con una deuda de 2 billones de euros. En Francia, podemos comprobar asombrados de qué manera se sigue derrochando, el 56% del PIB que se encuentra en manos del estado Galo. Para evitar incrementar el déficit el Eliseo ha tomado medidas para incrementar los ingresos en 10.000 millones de euros, en forma de subida de impuestos. Este incremento del derroche Francés contrasta contra los planes de austeridad del resto de Europa, entre España e Italia, por ejemplo se han ahorrado 130 mil millones de euros. Cabe recordar que Francia debe el 85% de su PIB lo que sugiere, que la sombra de las agencias de rating, planean sobre el Eliseo, que pronto se verá obligado a seguir el camino de España e Italia y tomar el camino de la austeridad. Llegados a este hipotético punto, la próxima pieza en caer, en este dominó sería Alemania, el primer socio comercial de Francia. No podemos olvidar de que el 40% de las exportaciones de Alemania se producen dentro de la propia UE. Este panorama, se ve reflejado en las últimas encuestas de confianza empresarial que han caído en picado en Alemania reflejando un temor muy real, de que la austeridad llevada a cabo por los gobiernos de la UE, incrementan sobremanera la probabilidad de una nueva recesión.
Llegados a este punto, al estilo propio del peinado de Bart Simpson, podemos deducir que la formación de picos y valles en los mercados y la economía, que vienen dibujando el mundo económico desde el año 2000, va a continuar. Tras la ya alejada y olvidada burbuja .com que azotó a los mercados en el año 2.000, hemos visto una recuperación frágil sobre una base no muy sólida basada fundamentalmente sobre el excesivo apalancamiento financiero, utilizado para una rentabilidad basada en el incremento del precio de los activos. Esta nueva burbuja, alimentada por unos bajos tipos de interés, provocó el estallido del mercado inmobiliario, la quiebra de Lehman Brothers, y las posteriores medidas Keynesianas, para evitar el colapso. Posteriormente, el incremento de deuda pública y déficit presupuestario, han llevado a planes de austeridad por parte de los gobiernos, y un desendeudamiento global, por parte de consumidores y empresas.
Llegados a este punto, es probable que el mundo logre superar la grave crisis de deuda en Europa, pero no debemos de creer que la cresta de Bart Simpson dejará de reflejar el panorama de la economía global.
El efecto desendeudamiento, es claramente deflacionista no inflacionista y los políticos, no deberían de ser ajenos a esta posibilidad, de recaída en la recesión económica y por una vez ser proactivos, evitando así males mayores en forma de costes elevados, por otra negligencia. Las autoridades monetarias europeas, necesariamente tienen que bajar los tipos de interés al 0% y los gobiernos, continuar con importantes reformas estructurales en las economías de sus respectivos países. Por su parte, Bernanke, tiene que lograr que los bajos tipos de interés se trasladen en forma de créditos al tejido empresarial americano provocando así la recuperación del mercado laboral. Y en los países emergentes, las autoridades monetarias tienen que seguir luchando con mucha disciplina sobre el sobrecalentamiento económico, para intentar, que la próxima desaceleración que viene, termine siendo un aterrizaje suave o una recesión leve. Probablemente entonces, si las autoridades monetarias y políticas siguen haciendo su trabajo y se creen esta vez, que viene una nueva recesión, estemos preparados, para una época de crecimiento económico sostenible y duradero, basado en la productividad, el ahorro y la inversión y no sobre la especulación basada en el incremento de los precios de los activos.
Agencias de Rating: ¿Ángeles o demonios?
Publicado por Marc Ribes en Actualidad Económica el 30 octubre, 2011
La dantesca actitud de los gobiernos europeos, lleva a Europa a su propia inmolación económica. En las últimas semanas, la tragicomedia del parlamento Europa roza lo absurdo y en algunos casos, no podemos más que mirar asombrados, si los periódicos económicos son de economía o de humor.
Estas semanas hemos asistido a la aniquilación de las agencias de rating por parte de la opinión pública. Las autoridades políticas de Europa, han impuesto a la opinión pública la idea de que las agencias de rating son el demonio, con tendencia oligopolística controladas por los poderes fácticos americanos. El colmo de la parodia, lo encontramos en el Sr. Sarkozy que en un arrebato de sublime inteligencia, se presentó a los medios como un auténtico liberador del sistema económico, diciendo que los bancos, tenedores de deuda se implicarían con el rescate Griego, siguiendo siendo acreedores del país Heleno durante otros 30 años, por al menos el 70% de su deuda actual y con unos bonos a un tipo de interés fijo impuesto, no por los mercados y sí por los gobiernos.
Transcurridas 2 horas de esta locuaz intervención del primer ministro francés, advertimos en una entrevista en la bolsa que nos parecía una decisión adecuada (por fin se acepta la bancarrota de Grecia) pero veríamos que opinión tenían al respecto las agencias de rating. Efectivamente S&P dictó sentencia y argumentó que el roll over de la deuda de Grecia es una selective default, lo que significa precisamente una suspensión de pagos.
Aquí parece que los debates parlamentarios son tertulias de bar, en las que todo el mundo opinia y nadie decide. Por favor señores tomen asiento que el circo continuo.
El verdadero problema por el que atraviesan los PIIGS (Portugal, Irlanda, Italia, Grecia y España), es el siguiente:
- La errónea política monetaria del BCE.
- El endeudamiento y derroche de los recursos públicos.
- Que los acreedores han permitido el derroche y endeudamiento prestando dinero a los gobiernos sin evaluar debidamente los riesgos asociados.
- No ser capaces de haber creado en la bonanza económica economías productivas ni un sistema educativo competitivo y si una economía especulativa basada en el dinero fácil, la especulación y la ulterior destrucción de valor.
- No saber tomar decisiones proactivas para dar respuesta a la crisis y actuar de forma reactiva en función de los mercados desde 2008.
Probablemente no sea capaz de diagnosticar mejor lo que está sucediendo, sin embargo, tengo claro que en ninguno de los argumentos que puedan darse de esta crisis, las agencias de rating tendrán cabida, es demasiado ordinario pensar en cargarse al mensajero.
Lo curioso del caso, es saber porqué es un problema que el mensaje de las agencias de rating sea tan peligroso para las economías. El problema radica una vez más en los colaterales. Los bancos privados tenedores de deuda Griega, hasta la fecha pueden pedir créditos con el BCE u otros bancos en el sistema interbancario y como contrapartida o colateral, pueden ofrecer deuda pública. La deuda pública siempre ha sido el colateral con menor riesgo. De hecho, en la famosa curva de Markovitz la deuda Griega estaría ubicada en la parte de poco riesgo en 2008 (si me exalto en las críticas podría quedarme a gusto), pero no nos desviemos del tema que nos concierne. El BCE y el resto de bancos aceptan la deuda soberana y a cambio ofrece deuda, para que la puedan vender en forma de créditos al consumo o hipotecas. Hasta aquí todo correcto. Lo irónico viene de que es la propia legislación del BCE la que exige a los bancos que la deuda pública ofrecida como colateral, sea una deuda calificada como segura, por las agencias de rating. Eso significa, que en el momento que en el que las agencias de rating, rebajen su nota de deuda basura a selective default, el BCE no aceptaría como colateral la deuda pública y por lo tanto exigiría nuevos activos como contrapartida de la deuda prestada, que al ser tan elevada provocaría de facto la bancarrota de algunas entidades bancarias y poniendo en riesgo el mismo BCE, creador de la norma.
¿Creen que no puede ser más dantesco? No se vayan que el acto continúa. Se advierte de la posible creación de una agencia de rating europea pública o semipública. Esto podría traducirse, en que como las agencias de rating no dicen lo que queremos que digan, para saltarnos la ley que nosotros mismos hemos creado, creamos una agencia de rating, para que diga lo queremos que se diga para cumplir con nuestra ley. A efectos prácticos, no sería más sencillo, que el BCE y las autoridades económicas europeas cambiaran la ley? No sería más sencillo que el propio BCE determinara que nivel de deuda es admitida como colateral en el sistema financiero europeo?
Finalmente mi asombro, culmina todas mis expectativas. Culpar a los poderes fácticos americanos de las decisiones oligopolísticas de las agencias de rating. Por favor, seamos objetivos. Las agencias de rating son agencias privadas. S&P pertenece a la editorial Mc Graw Hill cotizada en la bolsa de Nueva York; Moodys pertenece a Warren Buffet, el fondo Capital Work y centenares de inversores y Fitch a Fimalac, curiosamente empresa privada francesa, es decir, empresa europea.
Vamos a hablar claro por favor, Sra. Merkel, Sr. Sarkozy, Sr. Trichet y compañía. ¡No hay vuelta atrás! El sistema capitalista ha solucionado desde que Richard Nixon eliminara el patrón oro, las crisis inundando de liquidez los mercados. Eso ha instaurado una complacencia en los bancos, en el sentido de que el Estado ha sido el encargado de socializar las pérdidas bancarias. La prepotencia bancaria impuesta por la falta de humildad, provocada por la legislación a derivado en la degeneración del sistema capitalista. La severa crisis económica, actual ha puesto la deuda de USA en su techo máximo y obligando a la economía americana a elevar su nivel de deuda para no caer en suspensión de pagos. En Europa, las cosas se han hecho peor imposible y el sistema productivo europeo (excepto Alemania y algo en Francia) ha sido inexistente y se ha basado en una economía especulativa que ha terminado como terminan todas las burbujas desde hace varios siglos, con la destrucción de valor.
El sistema capitalista, es el sistema por el que se rige nuestra sociedad es un orden establecido por todos que debe evolucionar. La quiebra de Grecia es inevitable, y en esta ocasión, no nos equivoquemos, las entidades privadas deben asumir sus pérdidas, del mismo modo que deben aprender de sus errores cometidos por sus decisiones de inversión. Esta dolorosa purga de nuestro esquema social, debería sentar las bases para las futuras generaciones.
Por favor no culpen al mensajero, puesto que un error no se corrige buscando excusas. Las agencias de rating hacen su trabajo y aceptar el roll over de la deuda Griega significa, el selective default, es decir la suspensión de pagos, otra cosa sería hacer trampas en el solitario.
Grecia necesita lo que necesitaría una empresa en suspensión de pagos, una quita parcial de la deuda, la refinanciación a largo plazo con un tipo de interés asumible por Grecia. A partir de ahí, del mismo modos que las generaciones anteriores se levantaron de dos guerras mundiales, nuestra sociedad actual, deberá levantarse de esta grave crisis que pone en jaque el sistema capitalista.
Pasado, presente y futuro de la economía mundial
Publicado por Marc Ribes en Actualidad Económica el 30 octubre, 2011
El ciclo económico
Para entender que está sucediendo en la economía real necesitamos hacer referencia ineludiblemente al ciclo económico. Nuestra sociedad es capitalista, lo que sugiere que el capital es la base de nuestro sistema. Más allá incluso de lo económico, podríamos hablar de lo filosófico o incluso de lo cultural. El capital es el que mueve nuestra sociedad, por lo tanto el ciclo económico. Históricamente se sabe que la economía es cíclica y se compone de 4 fases (auge, desaceleración o recesión, depresión y recuperación). El estudio del ciclo económico, tuvo su auge en la década de los 30 del siglo XX, debido a la Gran Depresión. La complacencia humana llegó a adivinar que se podía erradicar las recesiones debido a la gran prosperidad económica y fue en la década de los 70, en otra profunda recesión, en la que se reactivó el estudio del ciclo económico.
Hay diferentes creencias o doctrinas, que respaldan las actuaciones de los gobiernos respecto las crisis. Las Keynesianas, que sugieren que el gobierno debe de actuar sustituyendo la demanda privada o las teorías más liberales, que sugieren que la libertad económica debe ser tal que sea el propio sistema el que corrija sus imperfecciones.
En el ciclo económico existe una relación entre el crecimiento económico, el crédito y los errores de inversión que se suceden en las fases alcistas del ciclo económica. En función del nivel de abuso especulativo y absurdidad económica, se genera una burbuja con su posterior explosión y destruyendo el valor ficticio y real creado en el movimiento expansivo precedente.

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La expansión económica saludable, deberá respaldarse en el ciclo económico precedente por el ahorro voluntario. El ahorro forma parte del esfuerzo y del trabajo, dos valores inexorablemente unidos al ciclo económico. La falta de sacrificio, respaldada por el crédito masivo tiende a dirigir la economía hacía el camino especulativo, buscando la sobrevaloración en los precios de los activos, que son distorsionados como consecuencia de los bajos tipos de interés y un excesivo capital circulando en los mercados financieros.
Este exceso de liquidez provoca una sobreutilización de capacidad de los bienes de capital, que a su vez provoca una acomodación natural de los tipos de interés a un nivel digamos no artificial, generalmente muy superior al marcado por los bancos centrales. La actuación correctiva de los bancos centrales, se orienta a suplir la falta de crédito provocada por el estallido de una burbuja financiera a su vez, provocada por la ulterior inyección de capital previa del estado. Esta sucesión irremediable de inyecciones de liquidez, termina creando un crecimiento ficticio que tiende a corregir con severas recesiones y estrangulando el crédito barato y provocando que las TIR de las inversiones, rentables gracias a los precios inflados, dejen de ser rentables y eso provoca la quiebra de algunos agentes económicos y el sistema se corrige de les decisiones erróneas de inversión.
Pasado

Podríamos remontarnos a finales de la década de los 70 para entender que está sucediendo en nuestro sistema. Justo cuando en época de Richard Nixon se decidió liquidar el patrón oro (intervención del estado), el dinero entraba en la fase de barra libre total. La capacidad del estado de imprimir dinero se convertiría en ilimitada. Fue entonces cuando el oro dejó de ser un activo monetario perse, y empezó a cotizar en los mercados como un termómetro de la inflación. Si bien es cierto que todavía se considera un activo monetario, no cabe duda de que desde época de Richard Nixon, el patrón oro dejó de ser el verdadero motor de la liquidez mundial. Este grave error, se ha retroalimentado de la mano de dos presidentes de la FED, como Alan Greenspan y Ben Bernanke. Podríamos dar un salto y pasar de este hito, hacia el crash de 1987. En 1987, un grave crack bursátil y el posterior pánico de revivir una nueva gran depresión, provocó las inyecciones de capital de Alan Greenspan para salvar el sistema. Esta excusa y el miedo al colapso, se ha instaurado en nuestra sociedad como algo prácticamente doctrinal. Lejos de entender que la solución a la crisis pasa precisamente por dejar que el propio mercado sea el que corrija las inversiones erróneas provocadas en auges económicos, con dosis de humildad, el estado, en este caso alimentado por la FED, inyecta nuevamente liquidez para salvar el sistema. Esta conducta cortoplacista, se instaura en nuestra sociedad dejando de lado por una parte los valores del esfuerzo y el sacrificio y por otro lado, la humildad de reconocer los errores, sufriendo las consiguientes quiebras provocadas por decisiones empresariales erróneas.
Siguiendo éste esquema, el mercado empieza un auge de expansión económica y crediticia, que lleva a los mercados a dos hitos muy importantes, que marcarán el cambio cultural y las posteriores consecuencias en la crisis de 2.008. Por un lado tenemos el rescate del fondo Long Term Capital Management. El prestigioso fondo de inversión, gestionado probablemente con el equipo de mayor talento y coeficiente intelectual que jamás hay existido en la historia de la humanidad, premio Nobel incluido; quebró, debido única y exclusivamente al apalancamiento financiero. Una decisión humana errónea, junto con el abuso del capital especulativo -logró rentabilidades artificiales- terminó con la quiebra del fondo. En ese momento el estado, lejos de dejar que el propio sistema fuera el que corrigiera la decisión errónea de inversión, inyectó liquidez salvando al fondo y dejando que el mundo pudiera seguir creciendo de una forma frágil y meramente artificial, degenerando en la posterior burbuja de las .com.
El otro hito que marcará el devenir del siglo XXI son las entidades semipúblicas hipotecarias, Fannie Mae y Fredie Mac. Gracias al intervencionismo estatal y a la mano salvadora y redentora de la FED, los bancos entraron en una espiral perniciosa. Lejos de ver riesgos en el excedente crediticio basaron el auge económico en una generación ilimitada de crédito.
Los errores del pasado en forma de complacencia, provocada en parte por las intervenciones del estado y en parte por las entidades financieras, provocaron la crisis financiera más grave de la historia. La creación de productos derivados y la colocación de deuda como producto de inversión, provocó que el crédito, en lugar de fluir hacia la economía productiva, circulara hacia economía especulativa. Los fondos de inversión compraban la deuda a las entidades financieras, de esta forma, las entidades financieras lograban convertir el activo en pasivo en sus balances. La codicia provocó que las entidades hipotecarias Fredie Mac y Fannie Mae se convirtieran en empresas colocadoras de hipotecas, más que en empresas financieras. La locura derivó incluso en fondos apalancados que comprarían deuda a crédito. Este comportamiento irracional, comparable a lo que antaño supuso la Tulipomanía o la compañía de los mares del sur, terminó con la aniquilación de los bancos de inversión, siendo lo más destacable la desaparición de tres de los denominados big five de Wall Street: Lehman Brothers quebró, Bear Stearns regalado a JP Morgan y Merrill Lynch absorbidos por Bank of America. Goldman Sachs y Morgan Stanley, lograron sobrevivir.
La aniquilación masiva de valor, provocada por la irracionalidad en las inversiones en el auge económico, provocó una crisis financiera severa de consecuencias inimaginables. El mercado de crédito se colapsó y el crédito dejó de existir. La producción industrial, el comercio marítimo, la inversión se saturó gravemente en cuestión de semanas. El sistema sufrió un colapso no visto desde la década de los 30 del siglo XX. El credit crunch, provocó la ejecución masiva de créditos provocando un colapso en los precios de los activos y la exigencia de colaterales sumió a los mercados financieros en una espiral de ventas y pánico, jamás vista por nuestra generación.
Presente
Gracias a la degeneración que ha sufrido el crédito desde época de Nixon, el sistema ha derivado hacia un modelo erróneo de crecimiento. El sistema no ha sabido corregir sus ineficiencias y en lugar de ello ha seguido un crecimiento económico basado en el crédito artificial y no en el ahorro y el trabajo. Probablemente los alemanes, han sido la única economía que ha sabido alejarse de los cantos de sirena de la economía especulativa y ha logrado en el trienio de 2.009 a 2.011 el mejor escenario económico de los últimos 20 años, gracias al ahorro y la inversión en la economía productiva y la innovación.
La economía seca de liquidez, derivó hacia el intervencionismo más Keynesiano. En esta ocasión, las pérdidas provocadas por las malas decisiones de inversión dominantes en el ciclo alcista precedente, fueron corregidas. Sin embargo, la corrección en forma de pérdidas y quiebras recayó en gran medida sobre el contribuyente, nacionalizando los bancos. Esta actuación tan hipócrita, consistente en que sea el socialismo el que salve el sistema capitalista, curiosa paradoja, que no deja de asombrar a propios y extraños.
Con ello llegó la recapitalización bancaria y el famoso QE1. Las primeras medidas cuantitativas, lograron salvar el sistema financiero. Los bancos aprovecharon los fondos públicos en forma de 800 billones de USD para recapitalizarse, encubiertos por la famosa Hope, en que fue instaurada la opinión pública, con la elección de Obama y su “yes we can”. Llena de esperanza, la caja de los bancos se llenó de dólares. Ben Bernanke, conocido como helicopter Ben, pudo poner en marcha sus ambiciones, en un guión propio de Hollywood. Inundar los mercados de liquidez al son del, “yes i can”. El objetivo del QE1 era evitar el colapso y provocar que el crédito llegara al sistema productivo, recuperando el efecto riqueza gracias al a subida artificial, nuevamente, de los precios de los activos y recuperando la tasa de paro, con una economía poco sólida, nuevamente no basada en el ahorro y la inversión.
Lejos de llegar al contribuyente el crédito llegó al capital de los bancos. Los bancos, lograron grandes beneficios, tomando prestado dinero público al 0% y invirtiéndolo en deuda pública al 1.50%, mientras la opinión pública era sometida a la refundación del sistema capitalista de Sarkozy y a la aparición del estado como ente redentor y salvador.
Tras lograr grandes beneficios públicos, los bancos lograron privatizar nuevamente su capital social, mientras la tasa de paro seguía creciendo sin parar, al mismo tiempo que lo hacían los déficits de los estados. Tras el fracaso del QE1, Bernanke asombrado de su poder, no escatimó en gastos e implementó el QE2. El QE2 consistía en 600 billones de USD más y 2 puntos clave.
Una vez recuperado el precio de los activos bursátiles, su intención sería recuperar el mercado inmobiliario para crear el efecto riqueza necesario, para que el consumidor americano decida dejar de ahorrar y volver a pedir créditos para consumir. No deja de ser coherente esta decisión, más sabiendo que el incremento de consumo y el crédito es lo que va a sacar de la crisis a la economía. Más consumo es sinónimo de más inversión por parte de las empresas y más puestos de trabajo. Mejorar la tasa de paro y recuperar el mercado inmobiliario es la obsesión de Bernanke. Sin embargo, estas actuaciones tienen graves consecuencias. Como hemos visto el abuso de crédito en la época de auge genera burbujas en los precios de los activos, con su posterior estallido y pérdida de valor.
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En Europa, por otro lado, las medidas han sido bien diferentes. El mandato del BCE es controlar la inflación; distinto del mandato de la FED, que es vigilar la inflación y el crecimiento. Por este motivo es difícil pensar que el BCE inunde de liquidez los mercados.
Trichet influido por una economía germana que vive el mejor ciclo económico probablemente desde el fin de la segunda guerra mundial, no ha sido tan drástico como Bernanke. En Europa las medidas han sido más largoplacistas y se centran básicamente en reformas estructurales de las economías periféricas. Reducir el déficit y reducir la deuda es el objetivo de los estados miembro. Para lograrlo; sufrimiento de los contribuyentes, privatizaciones y un camino lleno de peligros pero que fortalecerán a largo plazo, sin lugar a dudas Europa.
Sin embargo, no todo son buenas noticias. Una vez más las medidas intervencionistas provocaron errores. A corto plazo el riesgo de default es evidente. Los CDS de la deuda de Grecia cotizan en máximos históricos y las agencias de rating, han reducido su nota a CCC, un escalón por encima de Selective Default. Grecia está técnicamente quebrada, digan lo que digan y hagan lo que hagan, en parte por una mala gestión de sus gobernantes y en parte por una mala decisión del BCE y del FMI. Los efectos correctivos de la propia economía nos indican que Grecia debería corregir sus decisiones erróneas de inverión quebrando. La quiebra de Grecia debería de afectar a su vez a los tenedores de deuda Griega. Eso provocaría una reacción sistémica, que a su vez podría provocar la quiebra de otros países como Irlanda, Portugal y en menor medida España. Estas medidas correctivas como decíamos, sirven de lección para los inversores que han tomado decisiones erróneas y sientan las bases para el futuro desarrollo, del ciclo económico alcista.
Como decíamos, la economía es pensamiento, cultural más que científico. Por eso una economía basada en valores como el esfuerzo y el sacrificio, es una economía sólida que crece sin abuso del crédito. Alemania es ejemplo, ahorro e inversión han convertido a los alemanes en una economía que lejos de lanzarse encima de la burbuja inmobiliaria, ha centrado sus esfuerzos en el trabajo, la inversión productiva, la innovación y el ahorro. Este es el camino europeo y no otro. A corto plazo, el sufrimiento evidente de Europa se muestra en las bolsas, con un evidente spread con la bolsa americana. Sin lugar a dudas el QE2, impulsó los mercados americanos a partir de noviembre de 2010 a niveles de máximos históricos; mientras que el mercado europeo ha permanecido en un soporífero mercado lateral de dos años.
Conclusiones
El futuro se adivina complejo y determinante. La respuesta la veremos durante el mes de junio. Los mercados nos sugieren que los inversores están tomando beneficios en forma de corrección bursátil. Es probable que los mercados no logren batir sus resistencias mientras no se resuelva que hará la FED. Si Bernanke inyecta más liquidez en el mercado, las bolsas seguirán subiendo de forma totalmente adulterada, alimentando todavía más la burbuja financiera bursátil, con el consiguiente estallido y pérdida de valor. En Europa, se adivina una solución en Grecia, que pasa por alargar los plazos de vencimiento de la deuda, negociar un tipo de interés competitivo e implicar el sector privado en la refinanciación. Con esto se pretende aliviar a corto plazo los mercados, para que Grecia pueda seguir su programa de privatizaciones y reformas estructurales.
En cuanto a los mercados financieros, se adivina un futuro incierto. Por un lado tenemos un escenario alcista, que pasa por un nuevo paquete de ayudas por parte de la FED y solución Griega. En este sentido, deberíamos de asistir a una subida manifiesta de los precios de los activos, como el mercado de renta variable -especialmente Europa- y materias primas, especialmente petróleo, oro y plata y continuación del desplome del billete verde en el mercado de divisas.
El escenario bajista, pasaría por una FED que decide no inyectar más liquidez en los mercados y unos indicadores adelantados que muestren que la desaceleración vigente, apunta nuevamente a recesión. Todo ello junto con la quiebra de Grecia. Este hipotético escenario, implicaría el traslado de la crisis soberana a los EEUU, con el consiguiente crash sistémico. El impago Griego provocaría la quiebra de los tenedores de deuda Griega, entre ellos bancos, países y el BCE. La quiebra de bancos, provocaría probablemente un credit crunch que secaría el mercado de crédito. Curiosa paradoja, un mercado inundado de liquidez y su vez, un mercado de crédito seco. En EEUU los datos de déficit, tasa de paro y deuda, no son mucho mejores que los de por ejemplo, España. La diferencia entre una economía y otra, es que EEUU crece a buen ritmo- Eso sí, con una economía adulterada.
Si la demanda privada no logra sostener la demanda pública y EEUU entrara en recesión, las agencias de rating se verían obligadas a rebajar la calidad crediticia de los EEUU y los CDS experimentarían una espiral alcista de consecuencias muy graves sociales, políticas y por supuesto, económicas.
Finalmente el escenario neutral pasa por el fin de las medidas cuantitativas por parte de la FED y la solución de Grecia. En este caso, si los indicadores adelantados nos mostraran, que efectivamente la demanda privada logra mantener el crecimiento anémico de la economía, significaría el triunfo de Bernanke y el inicio de un panorama altamente inflacionario. Además, se podría dar el caso de que las subidas de tipos de Trichet, más la retirada del programa de estímulos de la FED, lograsen frenar la escalada de precios de la energía, a corto plazo. Eso implicaría tener unos mercados laterales y muy volátiles, a la espera de nuevos datos de crecimiento global, con la esperanza de que la inversión se recuperara y la tasa de paro se redujera, para poder ver al fin, la salida de la peor crisis financiera desde 1929